lunes, 5 de marzo de 2012

El regreso


Luego de unos años de viaje, tomaré un camino de regreso hacia este lugar. Emprendí un largo viaje hacia mí, encontré cosas maravillosas y, en el descuido, he perdido tantas otras. Limpié algunos lugares y me fui ensuciando en otros. Resulta que este justo intervalo de vida implica tanto pérdidas como ganancias, en un sentido de economía personal. Los ídolos, momentáneos, van pasando de la gloria al olvido; el punto más alto es el más peligroso, porque luego de la cumbre todo es caída. Mis objetos, mis refugios y mis planetas se han cubierto de polvo y telarañas, se han oxidado las órbitas, ha dejado de llover y no se a quién echarle la culpa.
Esta es una sensación parecida al regreso del exilio, cuando uno encuentra todo lo suyo y se da cuenta que las cosas están diferentes, que por efecto del olvido o la desfiguración, nada es como se pensó que era. Me encontré con la pésima noticia de que las polillas me devoraron las alas.
Intentaré retomar el vuelo con alas nuevas, que no conozco tanto como las anteriores.
Aparecí cargado de trapos, semillas y aceite de ballena para prender algunas velas. Luego encenderé el sol, echaré las semillas y todo será alegría, o al menos eso espero.

Foto: Las Pléyades ("Palomas" en griego).

No hay comentarios.: