miércoles, 16 de julio de 2008

Un hueco en la almohada (Sueño de un matemático)


Los paréntesis de la hoja pretenden encerrarlo, los cálculos no responden a los pronósticos. Los cuadrados de la hoja se endurecen formando muros y fortalezas impenetrables. Se alzan, se elevan en bloques infinitos y se cubren de musgo resbaladizo. Los números se oxidan, y las letras griegas se despegan del plano y caen en un estruendo espectacular que hace temblar el escenario de las cuentas. ¿Las soluciones? Acaban de armar las valijas, dijeron que estaban cansadas de esconderse y que nadie las encuentre. Los exponentes se acalambran, no pueden estar tanto tiempo flotando en el aire. Los cosenos y los senos discuten entre ellos, debaten quién es el mejor amigo de Pi. Pi se calla, está mareada de dar tantas vueltas alrededor de una recta y le han sobrevenido nauseas. Las parábolas se están chocando entre ellas, no saben en qué valores deben quedarse, pues el eje Y comenzó a tambalearse cuando un logaritmo natural chocó al eje X mientras corría a una “e” con el fin de devorarla. Las incontables equis se agrupan, se unen y se atan formando un alambrado que rodea el perímetro para luego unirse a los muros cubiertos de musgo. Los signos de suma se han rebelado, pues están jugando a girar sobre su eje convirtiéndose en signos de multiplicación. Todo conlleva a la mudanza de las soluciones, las que venden sus almas a un buscador con menos problemas. Los corchetes están improvisando un juego de golf con los números, que vuelan de un lado a otro y chocan con los alambrados de las equis, quedando rengos y confundiendo así sus valores que antes parecían tan absolutos. Los ceros son neutrales, no pueden decidir por sí mismos; se convierten en subordinados de los números más altos y obedecen con la frente baja. Cabizbajos se arrastran y se ubican junto a los signos de multiplicación, anulando por completo las operaciones. ¡Hay tantos símbolos que no dicen nada! ¡Cuánta confusión abstracta! ¿Será que el buscador de soluciones designado para esta hoja ha resultado incompetente? ¿Será que los caprichosos elementos han ganado la batalla y han burlado los ojos analíticos del buscador? ¿Cómo puede permitirse tal osadía? ¡Se deben reclamar las soluciones!
Despertó. El surrealismo numérico acabó. Se liberó de los pijamas, de las sábanas que lo cubrían y se sentó en la cama. Su pecho palpitaba, hizo un intento por tomarse la frecuencia de su corazón, pero detuvo a tiempo su intento. No más números, al menos por ahora. No más conteos, ni cálculos, ni fórmulas, ni teoremas, ni medidas. Levantó la blanca almohada y arrojó con toda su fuerza a la calculadora científica que solía guardar bajo su cabeza.

viernes, 4 de julio de 2008

Final de la expansión

Las fronteras de turno han sido tocadas, aunque ellas se encontraban más allá de lo que creí en un principio. Los polos ya no existen, y nada dirige ni manipula todo esto. Los números complicados ya no son necesarios, no hay nada para medir. Ni siquiera importa el tiempo ¿Qué importancia tiene el presente, el pasado y el futuro cuando a estos ya se les otorgó la libertad de fusionarse y separarse? ¿No sería aun más insignificante la importancia cuando estos tres mosqueteros del reloj disfrutan de juguetear con las telarañas del tiempo? Ellos tres corretean por ahí, y los observo despreocupadamente. Lo más difícil ya ha quedado atrás, cubierto de hielo y piedras. Los pulpos han muerto, los monstruos se han extinguido y las edades han cambiado. No importa cuanto tiempo dure, no pienso contar los minutos.
Los límites de todo este todo han podido encapsular a las ocurrentes y breves ficciones disparadas que pueden llegar a dominar el espacio, aunque es posible que suceda sólo momentáneamente; no lo se, ya no me interesa contar momentos.

Ante mí

Ante mí, hoy quiero expresar mi intención de iniciar una intervención legal hacia ustedes. Escuchen, quiero iniciar un juicio de desalojo hacia todos ustedes que tanto daño me hacen, adiciono a la acusación las consecuentes frustraciones. Ustedes me hacen sentir falsamente lleno, los acuso de tener inestabilidad existencial, los acuso por ser autores de todos mis sufrimientos. Espero que se hagan cargo de todo el daño que me hacen, que sean lo suficientemente valientes como para aceptar mi deseo de echarlos de mí. Acabo de enviar una carta documento al centro onírico de mi mente, así que ya se estarán enterando de mis intenciones para con ustedes. Ustedes, mis sueños, deberán liberar mi cabeza y dejar todo en el estado en que se encontraba. Mas les vale cumplan con esta orden, pues no quiero perseguirlos y encarcelarlos en una celda fría, sólo quiero que me dejen en paz para siempre. Los expulso de mí, sus caprichos y juegos malévolos y malintencionados me han dejado heridas que ya no puedo curar.

Encadenadas

¿De dónde aprendiste todas esas chucherías que decís en cada momento hostil? ¿Quién fue el condenado que insertó el pegajoso chip de la estructuración en tu cabeza? ¿Cómo podés archivar tantos adornos inútiles en tan poco espacio? ¿Qué viste en la oscuridad de aquella noche? ¿Qué te reveló la luna? ¿Cuándo fue que los conceptos comunes se entremezclaron en tu mente? ¿Por qué repetís todo en voz alta? ¿Quién te calló el alma cuando eras chico? ¿De qué se componía aquello que hoy delimita todas tus reacciones? ¿Quién te cerró los ojos frente al infinito repertorio de la acción?