viernes, 11 de enero de 2008

Música (desde el ojo del Recuerdo)

Invasión al oído y una parálisis voluntaria y agradable. Está sonando y tiene poder, y él se rinde ante semejante belleza. Gigante, pasaje de ida y vuelta hacia un recuerdo perdido y de a poco se empieza a sentir la certeza de que el olvido fue una ficción inventada por él mismo. Disparos en la mente, y viajes simultáneos a sus profundidades que creía inexistentes o vacías de contenido, las mariposas en la panza, la parálisis no es parcial. La lágrima desciende y muere en los labios, y el recuerdo deja de ser una simple abstracción amorfa. Se afirma y toma vuelo, y desde lo alto suelta bombas que retumban en las meninges del paralizado oyente. La sangre acelera el tránsito y obliga al corazón a intensificar su monótona labor. Los olvidos se suicidan al ver su imperio caer, se llevan una pistola a la boca y consuman el desesperado acto salpicando el escenario con pedazos metafísicos, que serán trofeos para los recuerdos que se tornan invencibles. Las épocas, los amores, las amistades, los lugares. Los que se fueron, los que están lejos, los que fueron desenmascarados y los que siguen por ahí formando parte de su vida. Todo se vuelve múltiple y el envión del vistazo hacia atrás tendrá un largo tiempo de gloria.

El arte del harto

Estoy harto de la gravedad que me mantiene pegado al suelo.
Estoy harto de que todo lo que sube tenga que bajar.
Estoy harto de que los caramelos sean dulces.
Estoy harto de que las nubes tapen el Sol.
Estoy harto de que la gente se vaya y no vuelva.
Estoy harto de que el viento y la luz sean invisibles.
Estoy harto de que la sangre sea roja.
Estoy harto de que lo bueno no sea eterno y pase rápido.
Estoy harto de las sumas y restas.
Estoy harto de las igualdades y desigualdades.
Estoy harto de los enfrentamientos.
Estoy harto de los aromas habituales.
Estoy harto de las penas que no piden permiso al entrar.
Estoy harto de que las lágrimas sean saladas.
Estoy harto de que las agujas del reloj giren hacia la derecha.
Estoy harto de que la muerte se lleve a las personas incorrectas.
Estoy harto de los ejemplos.
Estoy harto de las armas que todavía suenan.
Estoy harto de los que todavía no sueñan.
Estoy harto de los grises que confunden y engañan.
Estoy harto de las confusiones y los engaños.
Estoy harto de la linealidad del pensamiento.
Estoy harto de los mandamientos.
Estoy harto del dedo índice que señala.
Estoy harto de las bocas que hablan por inercia.
Estoy harto de las atribuciones a una causa dada.
Estoy harto de que me obliguen a descifrar incógnitas ajenas.
Estoy harto de gritar y que no me escuchen.
Estoy harto de los versos y rimas que no entiendo.
Estoy harto de que obliguen al Sol a cumplir horarios.
Estoy harto de las heridas que desparraman pus.
Estoy harto de los fuegos y las gangrenas.
Estoy harto de los pies lastimados.
Estoy harto de los fantasmas y las sombras cobardes.
Estoy harto de de que el cielo tenga siempre la misma paleta de colores.