domingo, 18 de noviembre de 2007

Vida/Muerte I

Algunos creen que la vida es un mero intervalo inestable de vaivenes, otros afirman que es un paso por este lugar. Hay gente que dice que la vida es corta, y a la vez hay también gente que confiesa que es demasiado larga y afirma estar cansada de vivir. Existen personas que no quieren vivir más, y otras que luchan por seguir viviendo, haciéndole frente al ángel asesino armado con una guadaña. Hay gente desilusionada, y hay gente que se mantiene firme sufriendo lo mismo que los que ya cayeron hace tiempo. Hay fuerza y hay debilidad, optimismo y pesimismo. Esperanzas y desesperanzas. Hay quienes esperan a que algo bueno suceda, y hay quienes temen que algo suceda, sin diferenciar el aspecto bueno del malo. Mucha gente cree que la muerte es un paso, una puerta; hacia la transformación o hacia otra vida donde se podrá ser feliz y tenerlo todo, asegurando indirectamente que en esta vida no se puede ser feliz, ni tampoco tenerlo todo. Dicen que la muerte es una simple mudanza, viene un camión con acoplado, te carga con todos tus recuerdos y te lleva a dar un paseo eterno por el universo. Supongo que si eso es real, habría un gran tráfico de camiones con acoplado.

¿Qué será lo que se va del cuerpo?
¿O qué será lo que ingresa en el cuerpo?
¿Saldrá escapando la vida o ingresará atolondradamente la muerte?
¿Qué será aquello que hace pasar de lo vivo a lo muerto?
¿Tendrá peso?
¿Será tangible?
¿Dormiremos?
¿Soñaremos?
¿Se es un vivo muriendo o un muerto viviendo?

domingo, 11 de noviembre de 2007

En una balsa

Navegando en balsa. Sin seguridades de resguardo, y deslizándose sobre una superficie marina de extensiones infinitas. Siguiendo el rumbo que el viento decide con suma arbitrariedad y capricho. Sin velas que equiparen el movimiento, sin proa ni popa. El babor y el estribor no existen. Y el timón y el ancla se han quedado pegados a una roca que ya ha desaparecido. El cielo se confunde con la claridad del mar, y el Sol se ve como una pelota traviesa que va de un lugar a otro en un plano azul-celeste, como si seres gigantes jugaran un Set de volley. Y luego la magnifica pelota se esconde, y oscurece la escena. Y si la Luna no se anima a salir estamos fritos. Las pupilas se dilatan, y el frío comienza a hacerse fuerte. Pero nunca algo fue eterno, y es por eso que el Sol vuelve a salir después de un mojado sueño en balsa. Y ahí cerquita se ve la Tierra, una porción multiforme de variados relieves y colores, esperando a que alguien llegue para habitarla, o al menos eso se suele decir. Si este planeta nos hubiera estado esperando, creo que hoy se sentiría muy arrepentido de haber solicitado compañía humana. Y por eso uno decide volver a la balsa, para no permitirse seguir destruyendo algo ajeno, algo que fue hecho desde antes y que la especie humana tiene el atrevimiento de dividirla en porciones mediante guerras y sangre. En comprarla, venderla, valuarla y explotarla. Partirla al medio y exprimirla como una naranja medio podrida. Y ahí volvemos a la balsa, para alejarnos de tanto humo, y de tantas marañas artificiales que simulan el progreso humano, que dejó atrás tanta simpleza verde.